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La respuesta está bajo la nieve: lo importante es hacer bien el camino.



Con motivo de un proyecto, hemos tenido la agradable oportunidad de escuchar una bellísima presentación de Alberto Iñurrategi, sobre su experiencia en el montañismo de gran dificultad. Alberto que sabe mucho de retos, es un afamado montañero vasco que ha logrado coronar y contar la historia de sus catorce ochomiles. En sus palabras y en su concepción del Himalayismo encuentro muchos paralelismos y estimulantes pistas sobre las claves del éxito ante los retos y desafíos de las personas en las organizaciones en la actualidad. 
  •   Innovación y creatividad. En montañismo cada vez es más fácil llegar a la cumbre: hacer trekking en el Nepal está al alcance de todos. El reto desde su punto de vista radica en ofrecer algo diferente y huir de la carrera mediocre y sensacionalista que no aporta nada distinto. El alpinista vasco destaca los siguientes aspectos para diferenciarse: prepararse y planificar de forma diferente; contar con un buen equipo (con valores, implicado e ilusionado); usar nuevas técnicas; descubrir nuevas rutas, otras zonas, otra montaña distinta.
  •  Reconocimiento de los líderes a las personas: Alberto recuerda con emoción las palabras de reconocimiento que el presidente de la asociación de montaña colgó en la puerta de entrada de sus instalaciones: ¡Ya han hecho el Pumori!
  • Pensar y actuar desde los valores, y dando prioridad al cómo porque es más complicado competir con el qué (China, Brasil, India, Rusia) apreciándo cómo hacemos las cosas valorando este elemento para diferenciarse de la fuerte competencia. A partir del campo base, Iñurrategi y sus compañeros (Mikel Zabalza y Juan Vallejo en las últimas expediciones) cargan en sus mochilas lo necesario y escalan sin ayudas externas: ni porteadores de altura, ni cuerdas fijas, ni campamentos, ni oxígeno adicional…
  •  Preparación, formación y desarrollo continuos para afrontar los retos y los cambios. La aventura podrá ser loca pero el aventurero ha de ser cuerdo. Cada momento vital del montañero invita a una preparación diferente. A sus 42 años, Iñurrategi destaca por su resistencia, continúa preparándose técnica y físicamente, se documenta y planifica adecuadamente, dosifica fuerzas.
  •  Cuidar la Comunicación interpersonal y generar espacios para la confianza. Compartir con el compañero desde la confianza, conocerle e interpretar sus gestos, conversar, escucharle, peguntar.
  •  Misión y visión. La presión de los objetivos puede llevarte a tomar malas decisiones. Cuando tienes 13 ochomiles la presión derivada de la idea de que sólo te falta uno puede llevarte a tomar riesgos innecesarios, a la locura y a la polémica. Es importante no olvidar para qué empezaste esto y  ver más allá de la cumbre.
  • Socialización del éxito y ética empresarial: "Iñurra" promueve un modo de hacer Himalayismo desde el trato justo, humano y solidario de y para todas las personas de la expedición su postura en defensa de los sherpas nepalies o de los porteadores balties. En busca de la integración y no la diferenciación. Es por una cuestión ética en la montaña; que implica también un trato justo con los porteadores que trasladan el material al campo base.
  • Pérdidas y resiliencia. Alberto perdió a su hermano Felix mientras descendían del Gasherbrum II, la montaña que suponía el duodécimo de sus catorce ochomiles. Su capacidad para reponerse a esa gran pérdida e incluso resultar fortalecido tras ella, se intuye en sus palabras y en la sinceridad y valentía por reanudar su actividad alpinística, coninuando haciendo montaña de gran dificultad. 
  • No centrarse únicamente en producir o alcanzar los objetivos: los resultados no pueden ocultar la pobreza moral ni la forma de hacer las cosas en las empresas. Los ochomiles causan fiebre entrando así en una cárcel  y muchas veces las variables externas hacen que te quedes dentro de ella. La cumbre nunca se puede plantear como un objetivo. El montañismo puede ser visto exclusivamente como una acumulación automática y descuidada de cumbres, los aprendizajes tras los fracasos; la competitividad con uno mismo; los ideales que unen a los compañeros de cordada (confianza, humildad, ilusión); con unos principios de relación con el ambiente y otras personas como la solidaridad y el respeto.
Para Alberto lo importante es el camino: cómo se cuenta y cómo se recuerda después el viaje. Si ya lo cantan el Combo Linga:

Cada día nací, yo no hice el viaje, 
el viaje me hizo a mi, ligero de equipaje
http://www.goear.com/listenwin.php?v=445674b

Feliz fin de semana!


Agradecimientos:
- Fotografía cortesía de G.L (Eskerrik asko, Gontzal!)
- Y gracias por la revisión y feedback, Sandra.
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