miércoles, 21 de enero de 2015

Aprendizaje dialógico en la empresa

Como consultora artesana hace ya muchos años que abandoné las metodologías clásicas para facilitar procesos de aprendizaje a las personas y equipos en desarrollo. ¡Y ojo, ésto va más allá de encabezar el título de la acción formativa con la palabra “taller”! ¡O la de incluir el texto “la metodología será eminentemente práctica y participativa”!

Humildad vs Arrogancia
Este punto de partida pasa por entender estas sesiones como espacios de encuentro donde la inteligencia colectiva puede fluir si el dinamizador se coloca en una actitud humilde, de aprendiz y no de arrogante o sabelotodo. El conocimiento se construye favoreciendo el intercambio, la reflexión y el análisis individual como grupal. El conocimiento no se centraliza en el ponente o en el formador. El rol del facilitador es mas el de mediador y de dinamizar la colectivización del saber, de forma que todos aprendamos de la experiencia y de la sabiduría de los demás.

Además todas las investigaciones demuestran que el proceso de aprendizaje de las personas, depende más de la coordinación entre todas las actividades que llevan a cabo en los diferentes espacios de sus vidas (hogar, calle, trabajo) que no de sólo aquellos desarrollados en los espacios designados oficialmente para el aprendizaje como puede ser el aula o la sala de formación. En el momento en que nos comunicamos, y entablamos un diálogo con otras personas, damos significado a nuestra realidad.

Esta metodología activa y participativa pasa necesariamente por fomentar el protagonismo de cada una de las personas que participan es estos encuentros. Los principios del enfoque del aprendizaje dialógico que se practican en las comunidades de aprendizaje educativas, pueden perfectamente aplicarse en la formación en organizaciones industriales y de servicios de cualquier tamaño.

El grupo como unidad de aprendizaje dialógico:

El aprendizaje dialógico es el marco a partir del cual se llevan a cabo las actuaciones de éxito en comunidades de aprendizaje. Desde esta perspectiva del aprendizaje, basada en un concepción comunicativa, se entiende que las personas aprendemos a partir de las interacciones con otras personas.
La unidad de Aprendizaje Dialógico es el grupo; la importancia va desde su conformación, la disposición para construirlo, el ambiente grupal, la conformación de una identidad compartida y la existencia de una tarea común que articula la grupalidad.
Los principios metodológicos del aprendizaje dialógico:

Según la concepción dialógica del aprendizaje, para aprender las personas no necesitamos de un excelente formador, necesitamos de situaciones de interacción. Pero no solo necesitamos un gran número de interacciones, y que estas sean diversas, sino que además el diálogo que se establezca tiene que estar basado en una serie de principios:
  • Diálogo igualitario. Se basa en la contribución realizada por todos los participantes, donde la importancia reside en los argumentos y no en el estatus (rol formal o informal) de la persona que lo realiza. Mi responsabilidad es trabajar aguas arriba para que el grupo sea hetereogéneo.
  • Todas las personas tenemos una inteligencia cultural adquirida a lo largo de nuestra experiencia de vida y que expresamos a través de las relaciones que mantenemos dentro y fuera de la empresa en la que trabajemos. Este principio reconoce toda la forma de inteligencia, incluyendo la práctica, la académica (reglada) y las interacciones comunicativas verbales y no verbales. De este modo los objetivos y los conocimientos se crean a través de las distintas experiencias, formas de conocimiento y puntos de vista y no en función de licenciaturas, másters, posgrados (inteligencia académica).
  • Transformación. Las personas como agentes humanos pueden interactuar con el medio para transformarlo. La concepción transformadora reconoce que las personas en las organizaciones son  sujetos de cambio y no objetos a cambiar.
  • Dimensión instrumental. El diálogo incluye el aprendizaje de los contenidos que nos son útiles para el desempeño laboral y el desarrollo personal como la autogestión, comunicación, el liderazgo, la colaboración o la planificación. No es incompatible el aprendizaje dialógico con el aprendizaje instrumental, en el sentido de que sirva para algo a cada participante.
  • Creación de sentido. Las conductas rígidas, esquemáticas, el autoritarismo y excesiva burocracia y perfeccionismo han colonizado algunas empresas y organizaciones. Haciendo que el personal de la empresa esté más alejado de la visión y valores y provocando una grave pérdida de sentido. ¿Es posible soñar que en la empresa es posible contribuir a dar sentido a nuestra existencia?. ¿Se potencia y se promueve un diálogo igualitario, donde los profesionales puedan tener la posibilidad de crear sentido, mensajes y significados fruto del consenso, donde todas las aportaciones sean valoradas por igual DE VERDAD?  
  • Solidaridad. Es el eje que guía los grupos de formación dialógica donde todos aprendemos de todos, empoderándose al dotarse de una autoridad que permitirá confrontarnos con los obstáculos y las barreras.
  • Igualdad de las diferencias. Hace referencia al derecho a la diversidad en todos los aspectos de nuestra vida.

Conclusión:
Para terminar señalar que la tendencia dialógica muestra que, cada vez más, las personas queremos que lo que concierne a nuestras vida  sea resuelto a través del diálogo y, cuando la vía dialógica se rechaza, entonces la violencia, física o simbólica, se impone. Evidentemente, esto no significa que las relaciones de poder vayan a desaparecer por completo, en la empresa pero sí significa que hay una creciente tendencia a confiar más en el diálogo para resolver los conflictos
A través de un diálogo que es igualitario, que reconoce la inteligencia cultural en todas las personas, que se orienta a la transformación, que prioriza la dimensión instrumental al mismo tiempo que la solidaridad, que crea sentido y que parte de la igualdad de diferencias, se logra aprender de forma más adecuada a las exigencias de la actual sociedad de la información.
Mediante el diálogo transformamos las relaciones, nuestro entorno y nuestro propio conocimiento. De manera que“El aprendizaje dialógico se produce en interacciones que aumentan el aprendizaje instrumental, favorecen la creación de sentido personal y social, están guiadas por principios solidarios y en las que la igualdad y la diferencia son valores compatibles y mutuamente enriquecedores”. (En Aubert, A.; Flecha, A.; García, C.; Flecha, R.; Racionero, S. (2008).Aprendizaje Dialógico en la Sociedad de la información. Barcelona: Hipatia.
Fotografía: autoría propia

viernes, 19 de diciembre de 2014

El liderazgo como relación

¿Te has parado a pensar qué es el Liderazgo?
Si te fijas el Liderazgo en si es sólo una forma de relacionarse, sí, sí es sólo una relación en la que interviene el líder o persona a la que se le confiere una confianza, el equipo o persona que entrega esa confianza y la relación que se da entre las dos partes para unirse en la consecución de un objetivo o la realización de una tarea.
 El liderazgo es sólo eso una relación entre dos partes en la que a una de ellas le confiere a la otra la capacidad de acompañarla, influirla y/o guiarla por un camino.
¿Qué significa esto?
 Que el liderazgo al final es un rol que otra persona o grupo de personas entrega y que igual que lo da lo quita, es decir el liderazgo no es una cualidad en sí que uno posea, es un fenómeno que se da a relacionarnos con otro/as, de aquí la importancia de saber cómo funcionan las relaciones de liderazgo para cuidarlas y gestionarlas.
Si el liderazgo es una relación, ¿Cuál es la base de las relaciones? ¿Cómo se construyen las relaciones?
Las relaciones se construyen a través del lenguaje, el lenguaje de las palabras, de las acciones que realizamos y de las emociones que expresamos. 
Las personas necesitamos confiar en la otra persona para generar una relación y confiamos de manera natural en aquellas personas que se muestran integras y coherentes con lo que piensan-hacen-dicen, no menosprecian ni enjuician a los demás, apreciándolas por su receptividad e impecabilidad en el cumplimiento de compromisos.
Estos tres ámbitos diferentes e interdependientes, tienen un nivel muy alto de inconsciencia y por mucho que queremos controlarlos, la incoherencia se muestra tarde o temprano y se pierde la confianza y el respeto del otro.
Tomado del libro de los cuatro acuerdos de Miguel Ruiz
De aquí la importancia de conocernos a nosotros mismos de aprender a relacionarnos con NOSOTROS MISMOS, a saber qué nos mueve y CÓMO MIRAMOS EL MUNDO y ser COHERENTES.
Sólo la persona que se conoce así misma y reconoce sus vulnerabilidades y talentos, sus necesidades y expectativas se responsabiliza del para qué de lo que siente, hace y piensa, de lo que dice y calla, de lo que acepta y lo que niega y se comporta en coherencia con sus valores es integridad y es desde esa integridad de la que nace su confiabilidad o el nivel de confianza que genera en el otro.
Antes de gestionar a los demás líderate a tí mismo:
Si trabajas liderando equipos deberías preguntarte si:
Conoces a tu Observador: cómo miras el mundo y qué filtros utilizas para ver la realidad, porque no es lo que se mira es cómo ves lo que miras, lo que te hace tener un pensamiento, un sentimiento y decidir una acción.
Conoces cómo te comunicas, en los tres ámbitos, en el lenguaje, en la emoción y en el cuerpo. porque a través de lo que expresas, te muestras y te conoces.
Conoces tus inquietudes, valores y creencias: qué te mueve en el mundo
y luego
 a partir de este aprendizaje que haces a ti mismo, puedas observar como observan otros para poder acompañarles en su desarrollo personal y profesional, o entenderles mejor.
Fotografía: autoría propia

domingo, 5 de octubre de 2014

Persuasión versus libertad

En 1653 Baltasar Gracián escribía:

Adivina la pasión dominante de una persona, despiértala con la palabra, muévela con la tentación e infaliblemente darás jaque mate a su libre albedrío. Descubre la flaqueza de cada uno de tus interlocutores. Has de saber donde encontrarla. Todos los seres humanos somos unos idólatras, unos de la fama, otros del egoísmo, muchos del placer. La habilidad consiste en descubrir estos ídolos y en servirse de ellos. Conociendo el resorte de la conducta de los demás, tendrás la llave de su voluntad.


Y en 1971, Abraham Maslow escribía el contrapunto:

Hemos llegado al punto ... donde somos ya responsables de nuestra propia evolución. Nos hemos convertido en autoevolucionadores...significa seleccionar, y por tanto, escoger y decidir.