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Como el coyote persiguiendo al correcaminos

Como el coyote persiguiendo al correcaminos. Mismas acciones nos llevan a los mismos resultados. Tratamos de hacer cosas distintas pero el resultado es siempre parecido, en todo caso insatisfactorio. ¿Por qué? Es bien sencillo. Logramos los mismos resultados porque no hacemos cosas diferentes. Y todo lo que hacemos sigue siendo de marca ACME.
Un cambio más profundo como coyote, supondría sustituir al correcaminos por liebres o caracoles, comer gusanos, huevos o hacerse vegano. Pero esos cambios suponen observar el mundo y mi vida desde otra óptica, de otra manera, Este cambio profundo se produciría en el observador que soy, en mis creencias, valores o incluso en la propia identidad haciendo que lo que antes parecía imposible ahora no lo es..

Para cambiar, hay que aprender y OSAR.

Todo resultado depende de dos factores: el entorno o Sistema y las Acciones que lo generan. Parece obvio pero muchas veces se nos olvida. Señoras y señores nuestros resultados dependen de nuestras acciones. Si al evaluar un resultado nos sorprendemos, decepcionamos o simplemente no logramos lo que queríamos alcanza o nos resulta insatisfactorio la primera clave para modificarlo podemos encontrarla en la acción. Si el resultado no es el esperado, es necesario modificar la acción que lo generó.

Sin embargo....

Invertimos energía y frustración tratando de que cambien los demás o que cambie el entorno. Pero en ambos tenemos pocas posibilidades de acción. Y entonces es cuando nos sentimos víctimas, como Calimero, no protagonistas, impotentes e irresponsables.

La primera opción a la que solemos recurrir es ensayar otras cosas, arriesgarnos, prototipar, utilizar el famoso sistema de prueba y error, pero todos sigue siendo marca ACME, marca de la casa, revelando el Observador que soy.

Y si preguntamos: ¿Por qué se ha producido? es para ayudarnos a encontrar culpables y resignarnos con victimismo nuevamente: es por mis padres, mi educación, mi jefe, el país, la crisis, el gobierno, el mercado, la sociedad…

 ¿Qué he hecho o qué he dejado de hacer? ¿Qué hacen otros que sí obtienen los resultados que yo quiero ¿Qué me hace actuar así? ¿De dónde proviene mi forma de actuar? ¿Qué puedo hacer para que las cosas se produzcan en forma diferente y con ello esperar resultados más satisfactorios?¿Qué tengo que aprender para poder obtener otros resultados? ¿Qué capacidades tengo que desarrollar?.

Son buenas preguntas, ¿pero facilitan una transformación más profunda en mi manera de pensar?. Realmente no.

El cambio genuino se ve facilitado por pérdidas, por una situación de alto estrés vital como el nacimiento de un hijo, una enfermedad propia o ajena, fallecimiento de un ser querido, el cambio de rol profesional, la pérdida de trabajo, entre otros. Estas circunstancias te ponen ante la vida en otro lugar, con otra mirada, incidiendo en cambiar tus creencias, valores y tu propio SER (Observador) que te llevará HACER diferente (Acciones) y a obTENER Resultados distintos.

Por cierto, recuerda que cualquier cambio, incluso el de Observador no es mejora, pero deberíamos aspirar a que fuera así
Ser adulto es tener la capacidad de generar resultados para mí, para mi familia, mi entorno y para la sociedad.
Rafael Echevarría.


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