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Pasad, pasad hasta la cocina; siento el desorden


El dolor:
Durante el mes de julio programé varias entradas que se han ido publicando automáticamente en agosto en el blog que hasta esta mañana he tenido desatendido. Antes de las vacaciones siniestré el coche conduciendo por la autopista. Desde entonces estoy de baja, con el orgullo y las cervicales dañadas y un fuerte sentimiento de culpa-responsabilidad porque iba acompañada en el accidente.

Declaraciones:
Todos los post y entradas son declaraciones fruto de mis experiencias, de mis aprendizajes, de mi vida. Cada viernes he de decidir qué es relevante para la parroquia bloguera y organizar lo que no es ficción, pero tampoco realismo puro. En ocasiones me siento tentada de presentarme escondida detrás de la cocina de la verdad. Cuanto más me desenmascaro y me muestro como soy, más camino por la vereda de la autoaceptación y la autoestima. Mi objetivo para este ciclo es auto-desenmascararme y mostrarme más como soy.

Humildad:
Cuando abrimos nuestro pensamiento a la mirada del otro, es necesaria una cuota de Humildad. Como dice Kofman “la misma que hace falta para invitar a un huésped a la cocina (desordenada en medio de la preparación de la comida), en vez de servirle la cena en el comedor”.

El producto final esconde el proceso de elaboración. Sobre la mesa aparecen como por arte de magia y listos para comer, los diferentes platos terminados. La alquimia de su elaboración queda oculta tras la puerta de la cocina.

Cuando invito a mis amigos a mi casa y entrar en la cocina, he de permitir que unos ojos críticos evalúen el desorden y valoren desde una perspectiva diferente a conocer quien hizo posible esos platos. “La comida deja de ser una cosa en sí y se convierte en una cosa cocinada”

En la hermosa y profunda película “El festín de Babette”  de Gabriel Axel, la protagonista prepara una cena muy especial con todo cariño. Los comensales absorben la bondad de la deliciosa comida pero no del todo, porque no son conscientes de todo lo que pasa en la cocina. Al final del film son invitados a la cocina y adquieren una perspectiva mucho más rica de los hechos.

Pasad, pasad hasta la cocina; siento el desorden.

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Nota: entrada inspirada en las páginas 30-31 de Metamanagement: Principios de Kofman.
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