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5 ideas peregrinas. Todo por la pasta: #money28e


El 28 de enero tuve la oportunidad de participar en el primer taller abierto que las personas de #redca organizaron dentro del IV taller de de la Red de Consultoría Artesana. El sugerente título Todo por la pasta -y el opaco mundo de las finanzas artesanas -nos atrajo a una treintena de personas. Reunidos en las instalaciones de Eutokia conformábamos un grupo deliciosamente variopinto pero unidos por una actitud parecida a la hora de apreciar nuestra profesión, el trabajo y las relaciones con los demás. 

Muchas gracias a todos y a todas por la acogida y la conversación.

Me queda el reto de integrar mis ideas peregrinas tras el taller con las interesantes reflexiones post evento que se pueden ir consultando por aqui. Mientras tanto transcribo algunas de esas ideas por si son de interés y pueden hibridar en algún espacio y lugar:

   1. Ganar menos= trabajar menos y mejor.

   2. Búsqueda de estrategias creativas, diferenciadoras que nos ayuden a bajar más nuestra estructura de costes (co-working). En este punto estoy investigando las posibilidades de figuras jurídicas (?) alternativas y legales tras una conversación del lunes pasado con un grupo de nuevos emprendedores.

   3. Reflexionar sobre quienes son mis clientes, desde la base de con quien si quiero (y me pone) trabajar.

   4. Valorar la incertidumbre económica como un reto y la oportunidad de co-crear escenarios diferentes y alternativas con otros profesionales
  • intercambio de servicios; elaboración/préstamo/regalo de materiales; 
  • supervisión durante el proyecto; 
  • apoyo en la preventa (información, acompañamiento, revisión de propuesta..); 
  • proyectos integrales y en colaboración con otros que aporten más valor y diferenciación (¿marca común?); 
  • recomendaciones/publicitar a otros; 
  • invitar a otros compañeros a mis proyectos para feedback/compartir conocimiento/pedirles que me permitan acompañarles a los suyos; 
  • préstamo/intercambio de espacios para reuniones o intervenciones; 
  • sesiones de feedback; 
  • ayuda en momentos de crisis/punta de producción/problemas con el proyecto/enfermedad/problemas familiares (¿banco del tiempo?); ...
    5. y también con clientes
  • programas/proyectos consorciados entre varias empresas; 
  • presupuestar/facturar inspirados en  modelo Radiohead
  • compartir riesgos; 
  • facturar en base a determinados resultados; 
  • igualas/ mensualidades; 
  • aplicar filosofía o economía Robin Hood (precios democráticos); 
  • personalizar los precios; 
  • proyectos pozos negros; 
  • participar en proyectos con poco o ningún margen de beneficio económico para aprender/investigar/experimentar; 
  • diseñar oferta ajustada al presupuesto verbalizado por cliente; 
  • invertir en la oferta (tiempo, diagnóstico exprés); 
  • presupuestar unidad mínima de servicio; 
  • buscar modelos alternativos de remuneración (entrada en otros clientes, intercambio de servicios, materiales, acceso a formación/ invitación a foros..)...

Me diréis que algunas de estas ideas, están poco aterrizadas, ya avisé que eran peregrinas. Y en todo caso, propias de una paracaidista que está re-encontrándose con  el disfrute de volar.

Nos leemos.

Comentarios

Moi ha dicho que…
Hola Uve. Tiempo sin pasarme por aqui.

Permíteme plantear una visión crítica respecto a una de tus ideas. La práctica de la economía Robin Hood entiendo que supone facturar a saco y sin contemplaciones a quienes tienen más recursos y capacidad de pagar, me parece absolutamente falta de ética.

Me resulta que decidir que el valor de un servicio o producto es más caro para quien puede pagar más, permitiéndo de este modo ofrecer servicio a alguien con menos posibles, es atribuirse el don de justiciero de la distribución y la justicia social.

Un saludo,

Moi
Amalio A. Rey ha dicho que…
Hola, Visi:
Gracias por tus 5 buenas ideas. Las he leido con atención. Tambien el comentario de Moi, y entonces me pregunto: ¿Qué problema tiene que nosotros, como consultores, queramos contribuir a la justicia social, y participar en algun modo de re-distribución que acerque el acceso a un servicio de calidad a gente que no puede pagarlo? No veo problema en eso, porque implica un posicionamiento social, un compromiso, que es no es ajeno al consultor. Es que me troncho cuando veo que la gente plantea como algo negativo el derecho de muchos (deberíamos practicarlo mas) a invertir tiempo y esfuerzo en una mayor justicia social. Si esperamos que eso sea monopolio del Estado, mal lo tenemos. Eso tiene que ser distribuido, desde el compromiso de cada cual. Lo de "facturar a saco y sin contemplaciones" es una lectura exagerada de lo que hablamos...
un saludo
Visi Serrano ha dicho que…
Hola Moises. Cuanto tiempo si leernos.

Muchas gracias por pasarte y dejar tu opinion.

Leídos tus juicios y opiniones ya conoces los míos :-) Los cuestionamientos éticos al respecto forman parte de los valores, del poscicionamiento y de la intención de cada cual. Mi manera de entender el trabajo me lleva a personalizar la relación con clientes y desde ese punto de vista la identidad del cliente influye en el precio que finalmente propongo para el proyecto.

En breve tengo que presentar una oferta a una empresa de las de "posibles" y situación económica saneada. Estoy pensando en convertir ese "sobre-coste" en una ganancia para ésta, incluso verbalizando que con ello voy a poder trabajar de balde para una ONG con la que colaboro. Ambos proyectos me apasionan, son dos empresas con las que quiero colaborar y necesitan un acompañamiento, ¿por qué no puedo contribuir a una cierta justicia social ganando además todos?

Seguimos hablando, @moi
Visi Serrano ha dicho que…
Hola Amalio.

Gracias por pasarte. Comparto tus tesis y creo al igual que a las grandes empresas se les valora positivamente por su responsabilidad social e invierten tiempo, dinero y otros recusos en actividades para su comunidad y obras sociales, otros profesionales y empresas más pequeñas también pueden contribuir con su trabajo a determinados fines comunitarios. Para ello nosotros solo tenemos nuestro tiempo y una serie de contactos con empresas que pueden soportar facilmente determinado coste por lo que les ofrecemos. Si podemos trabajar más barato con clientes en dificultades o con organizaciones sin ánimo de lucro sin presupuesto creo que con ello estamos contribuyendo al bienestar común y responsabilizándonos de que otro tipo de relaciones es posible.

Un abrazo.

V.