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Psicología y Scrum: desarrollo ágil de equipos (2ª PARTE)



¿Quieres saber cuál es el resultado de la colaboración entre un ingeniero de software  y una psicóloga? Pues estamos diseñando diferentes soluciones que pueden consultarse aquí para ayudar a las organizaciones a implementar la cultura y metodología ágil que les permita desarrollar un software innovador y creativo a través de Equipos Scrum. 

En esta segunda entrada analizaré porqué algunas organizaciones y equipos que se han orientado a trabajar utilizando metodologías ágiles no logran implementar este marco de trabajo y aún cuando han invertido tiempo, dinero y otros recursos, no se consigue que el equipo acorte sus tiempos de producción, mejore sus problemas de calidad, deje de apagar fuegos y cumpla con las fechas dadas al cliente.

Puede darse que la organización o el equipo está decidido a utilizar Scrum pero no logra completar la implementación. El equipo ha recibido una formación de calidad. Técnicamente todo el team conoce el proceso a seguir. Formalmente aprueban la metodología e incluso verbalmente comparten sus principios. Pero sin embargo sus actuaciones particulares no son coherentes con lo que dicen. Puertas adentro desconfían en que el Scrum Master pueda negociar con el Dueño del Producto velando por sus intereses o que vaya a gestionar en tiempo y calidad las Reuniones de Planificación de Sprint.  ¡Y sorprendentemente la profecía se cumple! Porque los participantes consciente o inconscientemente ponen palos a las ruedas lo que dificulta el avance. Se infieren intenciones ocultas a las acciones y propuestas de los demás. A lo mejor, el Scrum Master no es consciente hasta qué punto tiene una conversación pendiente con alguien del Team y de cómo la mala relación que mantienen está afectando a sus mutuos desempeños.  Y no son los únicos que se hacen trampa en el solitario. Otras veces ocurre que como el equipo no conversa abiertamente sobre qué entiende cada uno por “terminado” los resultados no son los esperados. Puede observarse que las personas del equipo no se atreven a ir más allá de su área de seguridad,  sienten que solo ellos se involucran, y se ven como víctimas de un Dueño de Producto con el que no se puede llegar a ningún tipo de consenso por lo que su interés por la tarea decae. Además se rebaja el nivel de autoexigencia, como medida para gestionar el sobre-esfuerzo que estiman ya les va a pedir el Dueño de Producto. A menudo falla la transparencia, no se atreven a decir lo que piensan y se dice “por mi ok” cuando se piensa “¡vaya marrón!” o “¡no va a funcionar!” y en consecuencia llegan desmotivados y salen cabreados de las reuniones aunque nunca se hacen públicos estos sentimientos o inquietudes. Por otro lado en el equipo las personas generan compromisos para coordinar diferentes acciones y en ocasiones el contenido de dicha promesa no se ha entendido de la misma manera por ambas partes y se dan retrabajos o se invierte un tiempo valioso en reformulaciones y discusiones. Además no se sienten nada cómodos compartiendo en las Reuniones de Retrospectiva los aspectos  a mejorar y no reciben de buen agrado el feedback de mejora de otros participantes del equipo sobre todo de esa persona con la que la relación es mejorable. Otras veces se confunden opiniones con hechos y en las reuniones de retrospectiva alguien resulta dañado y nadie dice nada.  Por lo que la Retrospectiva se deja de hacer.

Resulta que se ha invertido tiempo, dinero y otros recursos y no se consiguen los resultados esperados o explotar al máximo todo el potencial de trabajar según este marco. Nadie del grupo se ha apropiado del espacio físico y mental que supone trabajar desde el marco Scrum. ¿Quieres saber por qué?

El Scrum es más que una manera de hacer y pensar:
Porque si para Tobias Mayer Scrum es una manera de pensar, para mi es una manera de SER.  Apropiarse de los principios de Scrum exige cambiar la forma en la que cada uno de los participantes se va a gestionar el proyecto y al equipo y en primer lugar así mismo. Para que la metodología ágil suponga un beneficio con valor añadido para la organización no va a ser suficiente una solución formativa sobre lo que hay que hacer, se hace necesario una labor importante de coaching individual y de equipo que facilite el cambio de observador necesario para diseñar proyectos y poder trabajar desde los valores que facilitan que esta metodología aporte el valor añadido esperado.

Cambiar de gafas porque nada cambia si yo no cambio:

A nuestro juicio lo que los principales actores del equipo hacen se debe fundamentalmente a lo que son. Lo que una persona es a nivel del SER determinará lo que HACE y los resultados que ob-TIENE. Un cambio de paradigma como el que exige trabajar desde este marco requiere cambios al nivel del ser, cambiar las gafas con las que miramos la realidad. 

En las reuniones con Jose Ramón, acordamos que la ontología del lenguaje, rama de la filosofía que apunta a una comprensión general del ser humano, conjugada con el coaching aporta (en un proceso de implantación de un marco ágil y en la gestión ágil del propio equipo) la oportunidad de un desarrollo sostenido del SER y de su capacidad de acción o poder personal para alcanzar los objetivos marcados.

El coaching ontológico a la hora de implantar metodologías ágiles brinda una manera diferente de observar el mundo y las relaciones que tienen las personas del Team Scrum, con el fin de lograr un desarrollo personal y laboral sostenido en el tiempo. 

Al ser considerado como un proceso de entrenamiento el coaching ontológico abre las puertas a un nuevo espacio de aprendizaje y transformación personal que facilita en el coachee una gestión del cambio eficiente y eficaz. A nuestro juicio, el Scrum Master es además el dancing guy o el líder del ejemplo y del cambio que se desea ver en los demás (además del valedor de la metodología) y tiene un protagonismo en las diferentes soluciones (pueden consultarse aquí) que estamos proponiendo para implementar este marco de trabajo en los equipos Scrum.

Más info:

Metodologías Ágiles y Coaching por Jose Ramón Díaz
Psicología y Scrum (1ª parte) 

Fotografía: autoría propia
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