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En crisis unos lloran y otros venden pañuelos 1/2

La situación financiera ha derivado en una situación de crisis económica y productiva en multitud de sectores.

En consecuencia, muchas empresas están llevando a cabo restructuraciones y ajustes de plantilla, aplazando y/o suspendiendo sus inversiones en proyectos estratégicos de mejora de la calidad del empleo.

 Sin querer parecer frívola -al pensar en la crisis en positivo- con la que está cayendo, me hago seis preguntas: (i) si un mal momento puede ser idóneo para dar un salto adelante, (ii) cómo, ante este panorama, generar, proponer y participar de espacios de reflexión para abordar la crisis desde una perspectiva de crecimiento, y por tanto como una oportunidad de desarrollo, (iii) si se pueden destacar algunas pautas de actuación para liderar la empresa en tiempos de crisis, (iv) si existen aspectos críticos y de aprendizaje en un proceso de reestructuración, (v) cómo se salvan empleos a través de expedientes de regulación de empleo,(vi) cómo el diseño de determinadas condiciones de trabajo hace que el impacto de la situación de crisis en la empresa sea menor.

Desde esta perspectiva, propondría no quedarnos en la crisis, no ser descriptivos, sino aprovechar lo que ya tenemos, dar valor a lo que estamos haciendo de positivo, más que caer en la queja y el victimismo, y hacer propuestas que, en ocasiones, sólo entendemos si utilizamos los parámetros de diseño en situaciones de no crisis.

Sí, ya se que las medidas acordadas por el Gobierno son insuficientes, descontextualizadas, aisladas, de poca envergadura, que el dialogo social está que no sabe por dónde tiene que ir, etc. Y como de todo eso ya somos conscientes, propondría dejar el "quejido organizacional" para otro momento y dar valor y apreciar (ver entrada sobre los Dialogos Apreciativos) aquello que en esta situación tan fastidiada nos hace sentirnos bien, nos enorgullece y conversar sobre ello.

Preguntados, algunos clientes y amistades, al respecto de si es posible una una valoración positiva de la crisis destaco las siguientes respuestas:

  • En plena ERE, he elevado la estima y el aprecio que tengo hacia algunas personas de la organización por su buen hacer, responsabilidad y reacción al cambio. Incluso algunas personas de las que no esperaba tanto compromiso me han sorprendido gratamente. E incluso de mi mismo. Nos hemos convertido en una piña.
  • Me agrada ver que algunas de las medidas que habíamos tenido en cuenta en época de bonanza, como el ceder a algunas demandas del comité de empresa, ese plus de flexibilidad pasado, nos ha permitido demandar y lograr ampliar la bolsa de flexibilidad a día de hoy.
  • Con la que está cayendo he podido encontrar sinergias, parners y aliados en los que hasta ahora eran mi competidores
  • He cambiado de puesto y responsabilidades, lo que me ha abierto un mundo nuevo de posibilidades que hasta ahora no veía a mi alcance.
  • Estoy rotando en diferentes puestos de trabajo y roles, lo que me ayuda a tener de verdad una visión de conjunto, a conocer y relacionarme con otras personas que trabajan en mi empresa, qué hacen otras áreas, y siento, más que nunca, que todos estamos en el mismo barco.
  • Parada la producción, invierto tiempo en pensar en mi equipo, en el futuro, tengo una mayor calidad de vida familiar .
  • Estamos ahorrando, un hábito que habíamos perdido.
  • Valoro más positivamente mi empleo, mi equipo y mi empresa.
  • Hemos reinventado servicios, adaptándolos a las nuevas necesidades y hemos abandonado otros que se mantenían más por inercia que por otra cosa.
  • Con la crisis miramos más en qué gastamos los recursos, nos aferramos al PG (Plan de Gestión) y lo que no es estratégico no se contempla.
  • Ahora estoy realizando trabajos que realmente son útiles y necesarios
  • Han bajado los tipos de interés: ¡me ha bajado la hipoteca!
  • Soy gerente de una PYME y estamos ante la oportunidad de nuestras vidas, ya que no tenemos los altos costos de producción y manutención de la mano de obra de nuestros gigantes competidores, podemos competir con calidad y menor precio.
  • Me han propuesto el tele-trabajo, y trabajo desde casa, como mejor y en compañía de mi pareja, me ahorro el estrés del coche y los gastos de desplazamiento y mi empresa ahorra también al disminuir los gastos en cuanto a riesgos laborales e incapacidades, el comedor, y la papelería.
  • Nosotros tenemos la oportunidad de recoger los pequeños presupuestos con los que las grandes agencias de marketing tradicional no pueden ni plantear un briefing sin perder dinero. El presupuesto que no llega para seguir haciendo campañas de imagen en televisión, será tremendamente eficaz en una promoción de ventas.
En un segundo momento, solicitaría que pensáramos en lo que deberíamos hacer, en cómo soñaríamos que debieran ser las cosas y cuáles los elementos estratégicos en plena crisis o periodos de estancamiento.

Tengo recogidas algunas de las situaciones ideales que han verbalizado algunos clientes y amigos cuando les solicito que sueñen en presente una situación ideal en tiempos de crisis o de ERE.

Pero eso será el próximo viernes.

¡Eso es todo amigos!

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