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Perdón, fue mi error, ¿cómo puedo repararlo? 1/4


Pedir perdón me resulta algo muy difícil. Es un asunto de ego. Me admiran las personas, que con humildad, dicen los siento y admiten su error. Significa que has hecho algo que no deberías haber hecho y que lo sabes. Entonces llega el momento de asumir de manera protagonista la responsabilidad de tus actos.

Perdón:
Cuando no cumplimos con aquello a que nos hemos comprometido o cuando hacemos daño a otra persona con nuestras acciones, causandole molestias, nos cabe asumir la responsabilidad por las consecuencias de ello. La forma como normalmente lo hacemos es diciendo "lo siento", “perdón” o “discúlpame”. Para hacerlo de forma efectiva, considero que se requiere cierta sensibilidad y sobre ello me me gustaría conversar en esta entrada y la siguiente.

Fue mi error:
Un jefe que tuve hace años, me decía: ".... vienes pidiendo que parece que vas dando". He podido observar que con frecuencia cuando decimos perdón solemos hacerlo en forma de petición. Decimos “te pido disculpas” o “te pido perdón”. Con ello hacemos depender la declaración “perdón” que expreso cuando he lesionado a otro con mis acciones, de la de la persona dañada por decir "vale, te perdono". Incluso llegamos a enfadarnos y en nuestra conversación privada nos decimos o verbalizamos con victimismo "yo ya te he pedido perdón, ya no puedo hacer más". He aprendido que ambos actos son extraordinariamente importantes y me parece necesarios distinguirlos porque me permite reconocer la eficacia del “disculpa” o “perdón” con independencia de la respuesta que se obtenga del otro.

En otras palabras, lo que trato de señalar es que la responsabilidad que nos cabe sobre nuestras propias acciones no la podemos hacer depender con actitud de víctima de las acciones de otros.

¿Cómo puedo repararlo?
El perdón del otro no nos exime de nuestra responsabilidad. El haber dicho “perdón”, aunque el otro no nos perdonara, tiene de por sí una importancia mayor y lo que generamos y construimos es diametralmente distinto según lo hayamos o no declarado.

Obviamente, en muchas oportunidades el declarar “perdón” puede ser insuficiente como forma de hacernos responsables de las consecuencias de nuestras acciones. Muchas veces, además del perdón, tenemos que asumir acciones que nos lleven a reparar el daño hecho o en compensar al otro. Pero ello no disminuye la importancia de la declaración del perdón Decir los siento, fué mi error, cómo puedo corregirlo, es muy rentable y no cuesta nada. Me equivoqué, la declaración de error, me lleva a reflexionar en torno a una pregunta. ¿Cómo son las organizaciones donde no es permitido equivocarse? Es muy diferente que declare un error a que justifique una acción que a todas luces produjo un resultado insatisfactorio. Se abren ciertas oportunidades y se cierran otras. Pero sobre eso conversaré el próximo viernes.

Que disfrutéis del fin de semana.
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