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La señora Qué y el señor Cómo



Muchos estamos ya familiarizados con los términos contenido y proceso, o incluso contenido y forma. Este viernes me propongo conversar sobre estos dos contextos de aplicación en el momento de las reuniones, refiriéndonos a ellos como el "Señor Qué" y la "Señora Como".

Cuando recibimos la agenda, nos informamos del contenido de la reunión. El contenido de cualquier reunión son el asunto o los temas que se van a discutir; es la declaración del objetivo, el para qué de la conversación; también lo conforman el listado de los resultados esperados e los problemas a resolver o los asuntos a discutir. Es la parte más visible de cualquier reunión y por lo tanto es fácil de identificar.

Todo lo demás que sucede en una reunión es proceso. Del mismo modo, tienes que planificar la reunión teniendo en cuenta las herramientas de proceso que vas a usar para que el contenido se ponga en movimiento. Y creo que es más difícil de identificar, porque ocurre entre bambalinas: la forma elegida para discutir un tema, la manera en que disponemos el espacio para alentar la participación, la aplicación de acuerdos básicos, una práctica introductoria que usamos para generar cierto clima, el método para llegar a una decisión, etc.

Considero un misterio por qué llaman “blandas” a las competencias requeridas para guiar procesos. Encuentro que es exactamente lo contrario. El contenido no se pone en acción sin un proceso. Desde mi punto de vista, las competencias para conducir procesos son la fuerza para que la reunión pueda avanzar.

Podemos imaginarnos que son dos personas una junto a otra, una que representa al Qué y la otra al Cómo. El "Señor Qué" se queda quieto en su lugar, hasta que llega la "Señora Cómo" y la toma del brazo con un método para hacer que el contenido entre en movimiento.

Puede ser de interés recordar que como facilitadores expertos debemos comprender el valor, tanto de un contenido claro como de un buen proceso. Ambos son necesarios, y ahora el asunto de la calidad se convierte en una alianza entre ambos. Por eso necesitamos un profundo conocimiento de las herramientas y de las competencias de procesos – y la sabiduría y humildad para aplicarlas y el reconocimiento y autoridad del grupo para ejercer dicho rol.
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