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1ª persona del plural: nosotros/as (Parte I)

En muchas ocasiones nuestros clientes, directivos, muestran su preocupación por el equipo de trabajo que lideran (los comités de dirección), y conversan como viven los problemas derivados por la falta de cohesión.

En estos tiempos que corren una de las actitudes que se ha permitido que se instauren en las organizaciones, que más observo, y más ocupan mi tiempo, es la desconfianza entre los miembros de los equipos de trabajo.

Ésta puede resumirse de muchas maneras y con muchos ejemplos. En ocasiones se traduce en una vivencia personal de falta de equidad interna, como cuando algunos miembros del equipo tienen acceso diferenciado a personas, información, recursos y proyectos.

Otro de los síntomas de ineficiencia en los grupos organizacionales son los problemas de comprensión mutua. Así observamos que no existen sistemas de acogida informales a las nuevas incorporaciones, se anulan reuniones a juicio de unos pocos sin tener en cuenta cómo afecta a otros miembros del grupo.

En el grupo, como solía decir un compañero consultor, se vive en "Sinfonía de Yo Mayor". Además no existe ningún atisbo de colaboración. En aras de una mal llamada ayuda mutua, ésta solo es una demanda unidireccional a la que se debe respuesta y obediencia inmediata.

A esto se le añade una ausencia total de falta de compromiso, incluso para los pequeños detalles, lo que solo tiene consecuencias negativas para quien los cumple y ve como su agenda queda al servicio de los demás y que el cumplimiento de las reglas del juego solo atañe a unos pocos.

Estos mal llamados equipos carecen de veracidad. No son modelo ni ejemplo para los demás, responden a la frase "haz lo que yo digo pero no lo que yo hago". La autocomplacencia campea a sus anchas. Es la respuesta a egos inflados y el ansia de poder personal es palpable. Algunas personas quieren dominar y dirigir porque en ocasionas existe una ausencia remarcada de liderazgo formal.

En estos grupos donde se ha permitido que la desconfianza eche sus raíces, los rendimientos individuales están por debajo de lo deseable, se dan opciones para hacer daño y se sufre mucho.

Y sin embargo trabajar en grupo es una experiencia maravillosa y necesaria para que las organizaciones cumplan con sus planes de gestión y alcancen los objetivos. Todos hemos vivido y somos conscientes de los mejores resultados que produce y de las fabulosas posibilidades de desarrollo personal y profesional que conlleva. 

Cuando se trabaja desde la primera persona del plural, desde el nosotros/as, un mundo nuevo de posibilidades se abre ante nuestros ojos.

(Fin de la primera parte. 1/2. Continuará).
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